SEGUNDA A LOS CORINTIOS

Lecciones para nosotros

2 Cor. 3:5. De este versículo se desprende el siguiente principio: Jehová es quien nos capacita para el ministerio cristiano. Y lo hace valiéndose de su Palabra, su fuerza activa y la parte terrestre de su organización (Juan 16:7; 2 Tim. 3:16, 17). Por eso, apliquémonos al estudio de la Biblia y de las publicaciones que la explican; pidámosle a Jehová su espíritu constantemente, y asistamos con asiduidad a las reuniones, sin olvidarnos de participar en ellas (Sal. 1:1-3; Luc. 11:10-13; Heb. 10:24, 25).

2 Cor. 4:16. Jehová renueva “de día en día” al “hombre que somos interiormente”. Por ello, tenemos que aprovechar siempre las ayudas que nos da y no permitir que pase una sola jornada sin hacer algo por nuestra espiritualidad.

2 Cor. 4:17, 18. Tener presente que “la tribulación es momentánea y liviana” nos ayudará a soportarla.

2 Cor. 5:1-5. Esta bella descripción de Pablo muestra cuánto desean los ungidos vivir en el cielo.

2 Cor. 10:13. Por lo general, debemos limitarnos a predicar en el territorio asignado a nuestra congregación, a menos que nos pidan que ayudemos en cierta zona donde hay necesidad.

2 Cor. 13:5. Los cristianos deben estar “poniéndose a prueba para ver si están en la fe”, es decir, examinando si su conducta está de acuerdo con lo que manda la Biblia. Además, deben estar “dando prueba de lo que [...] son”, o sea, evaluando su espiritualidad, sus “facultades perceptivas” y sus obras de fe (Heb. 5:14; Sant. 1:22-25). Sin duda, los sabios consejos de Pablo nos ayudan a seguir en el camino de la verdad.

SEGUNDA A LOS CORINTIOS

Respuestas a preguntas bíblicas

2 Cor. 2:15, 16. ¿En qué sentido somos “un olor grato de Cristo”? Los cristianos obedecemos lo que dice la Biblia y predicamos su mensaje. De este modo, difundimos un “olor” que resulta muy agradable para Jehová y para la gente de buen corazón, pero que a los injustos les produce repugnancia.

2 Cor. 5:16. ¿Cómo es que los ungidos “no [conocen] a nadie según la carne”? Ellos no juzgan a ninguna persona según criterios carnales, es decir, haciendo distinciones étnicas, sociales o nacionales. Consideran que lo más importante es su relación espiritual con los hermanos en la fe.

2 Cor. 11:1, 16; 12:11. ¿Fue Pablo irrazonable y presumido con los corintios? No, pero algunos quizás lo pensaran al escuchar las cosas que tuvo que decir para defender su autoridad como apóstol.

2 Cor. 12:1-4. ¿Quién “fue arrebatado al paraíso”? Es razonable pensar que fue Pablo, pues él habla de este suceso justo después de haber defendido su condición de apóstol, y en ningún lugar de la Biblia se dice que otra persona tuviera la visión mencionada. Probablemente, lo que Pablo contempló fue el paraíso espiritual del que disfrutaría la congregación cristiana en “el tiempo del fin” (Dan. 12:4).